Lección 2.1 – Acelerar el inicio de Windows

Objetivo

Aplicar ajustes simples y efectivos para que Windows inicie más rápido, sin afectar el rendimiento ni las funciones esenciales del sistema.

Paso 1: Desactivar servicios innecesarios

  • Presiona Windows + R, escribe msconfig y presiona Enter.
  • Ve a la pestaña Servicios
  • Marca la casilla “Ocultar todos los servicios de Microsoft”.
  • Desmarca servicios que reconozcas como innecesarios (por ejemplo, actualizadores de software).

Importante: No desactives servicios que no reconozcas. Si tienes dudas, investiga antes.


Paso 2: Quitar tareas programadas innecesarias

  • Abre el Programador de tareas: Windows + S y escribe “Programador de tareas”.
  • Explora las carpetas como:
  • Microsoft → Windows
  • Task Scheduler Library
  • Revisa las tareas que se ejecutan al iniciar sesión o al arrancar el sistema.
  • Si hay alguna innecesaria, puedes deshabilitarla (clic derecho → Deshabilitar).

Consejo: No borres tareas, solo desactívalas si estás seguro.


Paso 3: Usar el Administrador de inicio

Esto ya lo vimos en la Lección 1.2, pero aquí puedes enfocarte en los que más impacto tienen en el inicio (indicado como “Impacto alto”).


Paso 4: Activar el inicio rápido (si es compatible)

  • Presiona Windows + S y busca “Opciones de energía”.
  • Haz clic en “Elegir el comportamiento de los botones de inicio/apagado”.
  • Activa la opción “Activar inicio rápido (recomendado)”

Esta opción puede no aparecer si tienes la hibernación desactivada. Se puede activar desde CMD con:

cmd
powercfg /hibernate on


Extra (opcional avanzado)

Puedes usar herramientas como BootRacer o Soluto (ya descontinuado, pero hay alternativas) para medir el tiempo exacto de arranque y ver qué lo ralentiza.


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